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Mostrando entradas de septiembre, 2014

El lenguaje secreto de los trajes de gitana

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La seducción del baile por sevillanas roba la atención. Y los trajes de gitana, giróvagos: no se sabe si las mujeres que los lucen van vestidas de niñas o éstas de mujeres, y los lunares de sus estampados son guiños, puntos suspensivos, sugerentes promesas. Un decirlo todo y nada sin palabras, con gestos.  Las curvas que se embuten en los trajes de flamenca son signos de interrogación, y en el taconeo se oye el morse de mensajes cifrados, ante los que el que más bragado naufraga. SOS: salvad nuestras almas. Hay dijes en las manos que caracolean en alto, ofreciendo entregar todas las delicias celestes. Luego, cesa la música y donde dije digo, digo Diego. Ese mirar no era entrega, sino coqueteo. Coreografía. Scarborough Fair. Por la tarde, echarse a las calles comerciales del centro es ver a centenares de extranjeros (muchas más mujeres que hombres, dónde se meterán ellos) celebrando a su modo la Feria en las poquísimas tiendas que permanecen abiertas. Para compensar el cierre

Lady Gaga es una compradora compulsiva

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Lady Gaga y Catherine Middleton no tienen en principio nada en común, salvo su época... y Alexander McQueen. Y eso es decir mucho, porque precisamente su época coincide con un momento emocionalmente exhibicionista, el final de esta primera década del nuevo siglo, convulso en modas y en credos, amante de revisionismos estéticos y políticos, casi fanático (adiós, vete al infierno, terrible Bin Laden, por otra parte con un look tan convincente, mitad guerrillero y mitad santo) que en asuntos de imagen da prioridad absoluta a lo teatral.  El formidable, sombrío diseñador desaparecido Alexander McQueen, se perfila ya reencarnado en su fiel alumna y heredera Sarah Burton, directora de su casa de modas, y tras haber vestido a Catherine en su boda y también a su hermana Pippa, como el inexcusable inventor de figuras, casi apariciones duraderas, de nuestro tiempo. Su capacidad para empatizar con personajes muy diversos y hasta radicalmente opuestos sin perder su impronta, como Lady Gaga o

Beatriz de Orleans fría y superficial

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Su poder de convocatoria es incuestionable. Si Telva cita, nadie falla. Ayer fueron necesarios tres salones del Hotel Palace para entregar sus Premios de Belleza . Una tradicional merienda que abre el año en el sector. Una vez más, y ya van 24, no faltó el té. En las mesas de los salones Cánovas, Neptuno y Cervantes se mezclaban directivos y relaciones públicas de las grandes empresas de belleza, periodistas especializados (incluyendo a los 12 de distintos medios que formaban el jurado), varias presentadoras de televisión y socialités.  De Beatriz de Orleans y María Zurita, pasando por la duquesa de Fernandina a las ya imprescindibles Alejandra Rojas y Brianda Fitz James Stuart. A ambas les une tener títulos nobiliarios en su familia y dedicarse a la moda. La primera tiene la firma Maje (que descubrió Pippa Middleton en su visita a Madrid y compró), la segunda forma parte de La Casita de Wendy (que sobrevivió a Björk). Pero una (la hija de la condesa de Montarco) es habitual de Pa

La prima stripper de Kate Middleton

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Una se siente cómoda en los ambientes palaciegos y otra prefiere el mundo del cabaret, pero ambas comparten lazos familiares y no ocultan su pasión monárquica. Claro que mientras Kate Middleton aspira a colocarse algún día la corona como nueva reina de Inglaterra; su prima segunda, Katrina Darling, ha preferido no esperar y ya posa semidesnuda con otra de pega en su espectáculo God save the Queen (Dios salve a la reina). Un show repleto de referencias monárquicas y, en la que ataviada con una escueta lencería con los colores de la bandera británica, Katrina despliega toda su sensualidad al ritmo de canciones como el conocido himno Rule Britannia. La prima más provocativa de la duquesa de Cambridge tiene apenas 21 años, pero ya se ha hecho un nombre en este tipo de espectáculos de la mano de la reina del burlesque Dita Von Tease. Con ella ha recorrido el Reino Unido presentando un show que el próximo día 13 se podrá ver en un conocido local del famoso barrio neoyorquino del So

Pippa Middleton se ha dado a la buena vida

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La pequeña de las Middleton, Pippa (28 años), que ejerce de princesa sin corona ni obligaciones, tiene sobre la mesa el catálogo y la propuesta de Rosa Clará para convertirse en su blanca y radiante imagen de vestal. Es lo que tiene aparecer en una boda real como un ángel blanco tras la novia del año, su hermana Kate (30), la perfecta, fotogénica y siempre sonriente duquesa de Cambridge. Nacidas para lucir, para desfilar sobre alfombras rojas y posar en los más codiciados photocalls. A Kate y Pippa Middleton las educaron para enamorar a las cámaras, así lo contó en una entrevista el cronista británico Andrew Morton. Desde la empresa catalana de trajes de ceremonia, confirman a LOC sus intenciones de convertir a Middleton en la imagen de la casa. Pero el pasado martes y dentro del programa de la Bridal Week en Barcelona, Pippa no estuvo. La papeleta del sitting estaba preparada, caliente, pero «no ha podido ser por motivos de agenda, su agenda», explican. Los compromisos adquirid

La que lo jodió todo fue la Corinna

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Pero para altura de miras, la de Fernando. Eran las 8.00 horas de la mañana frente al Congreso de los Diputados, y ahí estaba el hombre. Ahíto de orgullo y satisfacción. Encaramado a la valla del parking subterráneo de Las Cortes. Jugándose el pescuezo a sus 74 años, pero con el sitio ganado para la mejor foto. Como si fuera una adolescente y de un concierto de Miley Cyrus se tratara. Y susurrándole el muy pillín a su esposa, cuando aparecía por allí este redactor: "La que lo jodió todo fue la Corinna. Eso lo reventó a Juan Carlos". A la espalda de Fernando –llegado a Madrid desde Córdoba "hace 46 años", pero aún depositario de ese caletre tan andaluz–, ninguna broma: unos seis metros de caída libre, la entrada del aparcamiento. Pero enfrente, emergiendo de entre el gentío, la fachada del Congreso. El lugar que debía enmarcar una estampa de época. El palacio del que debía salir, ya investido, Felipe VI . Así, el broncódromo habitual de las protestas de lo