17 mayo 2014

Recomendaciones útiles para el ahorro de luz

EXPULSE DE CASA A LOS LADRONES DE ENERGÍA. Así se denomina a los electrodomésticos poco eficientes que provocan un gasto extra de electricidad evitable con otros de mejor categoría, los de clase A. 

Una nevera de este tipo consume un 20% menos de electricidad que una de clase B, y lo mismo ocurre con un aparato de aire acondicionado. Las lavadoras no solo gastan menos energía, también un 15% menos de agua y jabón. 

Un electrodoméstico de vieja generación -clase G- puede llegar a consumir un 75% más que uno de clase A. Conviene que cuenten con un interruptor que los desconecte de la fuente de alimentación, y que en modo reposo no consuman más de un vatio.

EL CONSUMO FANTASMA DEL STAND BY. Según el IDAE, la electricidad consumida por los electrodomésticos en reposo alcanza el 5% del total en los hogares españoles. El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente advierte de que en algunos casos puede llegar al 15%. Tomando una televisión de plasma de 42 pulgadas como modelo, su consumo fantasma equivaldría a 26 euros anuales. 

Si quiere saber cuánto dinero le cuestan estos nada bellos durmientes, puede utilizar un monitor de energía para comprobarlo. Use enchufes múltiples con interruptor de corte o simplemente desenchúfelo de la red. No solo los aparatos en los que brilla la luz roja siguen consumiendo electricidad cuando no se utilizan. Los cargadores y los transformadores que olvidamos enchufados, también.

EL FRIGORÍFICO, MEJOR LEJOS DEL HORNO. Neveras y congeladores son los grandes consumidores de energía de la casa. Para reducir su demanda de energía es necesario situarlos en lugares frescos, lejos de la luz solar y del horno. Es fundamental regularlos a la temperatura correcta, pues por cada grado que se reduce aumenta el consumo... ¡un 5%!. Los alimentos no se deben almacenar en el frigorífico calientes, pero sí que se pueden descongelar en él: así aprovechamos el frío que desprenden. 

Una nevera ordenada nos permitirá tener una mejor visión de su contenido, encontrar antes las cosas, y mantenerla menos tiempo abierta. Conviene comprobar las gomas, limpiar las rejillas de ventilación al menos una vez al año y comprar uno de tamaño adecuado. En el caso de los congeladores, descongelarlo si no lo hace de forma automática: dos milímetros de escarcha bastan para que aumente un 10% el consumo de energía.

LA LAVADORA, A 40º EN VEZ DE A 60º. La colada se debe hacer con el tambor lleno, aunque éste es un consejo clásico de las madres de medio mundo. Lo que no es tan habitual es considerar detenidamente la temperatura de lavado. Y nos convendría, pues a 400C, más que suficiente para ropa con suciedad normal, el aparato consume un 50% menos de electricidad que a 600C.

Entre el 80% y el 85% del consumo energético de una lavadora se invierte en calentar el agua, y los nuevos detergentes permiten realizar un lavado eficiente incluso en frío. Por otra parte, las secadoras de ropa desecan también los bolsillos: son auténticas devoradoras de electricidad. Según Greenpeace, un hogar de cuatro miembros que prescinda de su uso puede ahorrar 480 kWh, y dejar de emitir 300 kilos de CO2 al año.

¿ORDENADOR PORTÁTIL O DE MESA? Mientras que un ordenador portátil consume 0,88 kWh durante 8 horas de uso, lo que equivale a 25 kWh al mes, la versión de mesa requiere justo el doble, 1,76 kWh por ocho horas, que al mes representa 50 kWh. 

Esto se traduce en un ahorro de 33 euros anuales para la versión portátil. Es recomendable configurar el aparato para que entre en modo ahorro de energía siempre que hagamos una pausa en su uso. Se aconseja apagar el monitor cuando no se use y evitar el salvapantallas.

A CADA OLLA, SU TAPADERA. El simple hecho de usar la tapa cuando cocinamos permite ahorrar hasta un 65% de energía. También conviene no utilizar más agua que la necesaria para la cocción y bajar el fuego cuando rompa a hervir. 

Emplear el microondas para calentar agua y otros alimentos es más económico que hacerlo en los fuegos si son eléctricos. En cualquier caso, para cocinar, la olla exprés o mejor aún la superrápida son las que menos energía requieren. Y si la combinamos con una cocina de gas, no podemos ser más eficientes. Si, por el contrario, usamos cocina eléctrica, sean placas o vitrocerámica, interesa apagarla y utilizar el calor residual para finalizar la cocción.

LA BAÑERA, PARA CLEOPATRA. Aunque siempre será más económico que bañarse -hacen falta 200 litros de agua para llenar una bañera- hay que prestar atención a una serie de detalles para no convertir la ducha diaria en un lastre en el recibo. 

En cinco minutos bajo el grifo se consumen 50 litros de agua, 10 por minuto, que se pueden reducir a 6 o 7 gracias a un rociador. De esta forma se necesita cuatro veces menos energía que para un baño. En zonas con sol, cuatro metros cuadrados de placas solares pueden suministrar entre el 60% y el 70% del agua caliente necesaria no solo para la ducha, sino para todo el hogar.

CADA GRADO, UN 6% MÁS. Según el Instituto Catalán de la Energía, entre un 20% y un 40% del gasto en calefacción y aire acondicionado se escapa por la ventana. Y subir un grado la calefacción, así como bajarlo en el caso del aire acondicionado, equivale a un 6% más de consumo. Si bajamos la calefacción ese grado durante un año conseguiremos la electricidad suficiente para alimentar el frigorífico durante seis meses, el electrodoméstico más glotón de todos. 

Teniendo en cuenta estos datos, vale la pena, al sentir sensación de frío, ponerse un jersey antes de girar el termostato. Una temperatura de 200C debería ser suficiente en invierno, reduciéndola a 160C por la noche, lo que rebajaría el consumo de energía en un 13%. La eficiencia de las calderas de calefacción se valora con estrellas, que van de una a cuatro. Una estrella más supone un ahorro de un 3% de electricidad. 

Además, no hay que olvidar los métodos tradicionales: durante el invierno, puertas cerradas y, en las horas de sol, persianas enrolladas y cortinas descorridas; durante el verano, toldos, persianas bajadas y cortinas.

TARIFAS A NUESTRA MEDIDA. Podemos conseguir reducir la factura de la luz considerablemente si estudiamos las tarifas con discriminación horaria. Son especialmente útiles para las personas que pueden usar los electrodomésticos y la calefacción en la franja más económica, desde las 22.00h hasta las 12.00h en invierno, y entre las 23.00h y las 13.00 h en verano. 

Si se aprovecha para cocinar, pasar el aspirador, poner la lavadora y el lavavajillas durante este horario, así como para cargar los radiadores si son eléctricos por acumuladores, notaremos la diferencia en el recibo a final de mes.

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